Público raro. Raaaaro, raro. (by Nck)
En mi larguísima trayectoria como espectador de recitales de diversa raigambre musical, pero siempre dentro de los parámetros de lo vulgarmente conocido como "rock", me he dado con diversos públicos. Divididos, los Fabulosos Cadillacs, Rolling Stones, U2, Radiohead, Red Hot Chilli Peppers, Fito Paez, el Flaco Spinetta, Pappo, Catupecu Machu, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, AC/DC, Auténticos Decadentes, BB King, Eric Clapton, Charly García, etcétera. A su vez, de muchos de estos grupos, he ido en distintas épocas. Por ejemplo Divididos fue mi primer recital a los 13 años en Obras. También los vi a los 17 para 130 mil personas al aire libre, a los 27 para 1500 en un teatro.
Durante este tiempo, también he visto toda clase de público, variando de acuerdo al grupo y, dentro de cada grupo, alternando de acuerdo al lugar, época y éxito.
Ahora, lo visto el sábado a la noche por mi persona en el Club Ciudad de Buenos Aires, no tiene nombre. Unas 25 mil personas aproximadamente fuimos a ver a Andrés Calamaro. Unas 25 mil personas repartidas en un pequeño porcentaje de 5 mil (como muuuuucho) que conocíamos el repertorio de Andrelo. Unas 10 mil que estaban al pedo de la vida, y como les gusta lo que está sonando en la radio, fueron. Y otras 10 mil, perfectamente mimetizadas con las 10 mil anteriores, que lo único cercano al rock que han escuchado en su vida, es al Teto Medina cantando Smoke on the Water.
Gente rara. Un público que se dice "del rock", que no reconoce Jumping Jack Flash de los Stones, no merece mi confianza. Andrés arrancó el recital con ese tema y nadie entendía un carajo. Pero empezó a sonar El Salmón, y se armó terrible bardo. Bueno, lo que un grupo de rugbiers puede considerar alto bardo. Apretaron, saltaron y...se cansaron. A los 30 segundos del segundo tema, estaban pidiendo recambio.
Nunca vi tanto maquillaje junto en un campo. Es sabido que a determinadas personas mucho no les da el cráneo, pero ir de botas con tacos al campo de un recital, no da. Pintada como una puerta, como si estuvieras yendo a un ágape al Hilton, tampoco. Los chicos no se quedaban atrás. Mucho Polo, mucho Cardón, mucho Legacy. Todo bien, cada uno va como quiere a un recital. Pero hay algunas cosas que van hacia los códigos propios de aquellos que han ido a ver otra cosa más allá del último concierto de Arjona en La Boca.
1) Agitar una botellita de agua en "Canal 69" mientras saltas agitando un puño. A ver, papi, la Creamfield no es acá. Hacenos un favor, subite al Mini que dejaste en la puerta, y acercate a Pachá, dale?
2) Si querés sentirte "del pueblo" y hacer pogo, debés tener en cuenta que parte de la gente que va a ver a Calamaro, tiene un poco de training encima. Si yo sobreviví a "Ji, ji, ji" viendo a los Redondos en la Cancha de Racing, o a Cerca de la Revolución, viendo a García junto a 252 mil personas en Puerto Madero, aguantate que te ponga el codito como corresponde y si terminas doblado en el piso sin aire y mirándome con los ojos vidriosos, no va a ser mi culpa.
3) Subirte a caballito de un compañero es todo un tema, eh! Si sos mujer y escuchaste un "bajate, boluda" o "depilate el zobaco" hay alguna probabilidad de que haya sido yo. Ahora si sos flaco, con gorrita blanca, camperita haciendo tono, jean de primera línea y zapatillas dentro de los parámetros del resto del vestuario, el cual suma lo mismo que el valor de mi auto, no tengas ninguna duda: El que te tiró con una moneda por la cabeza, soy yo. ¿Por qué? Por pelotudo, porque no podés ser tan maraca en potencia de subirte a caballito de otro amigo tuyo y mover los brazos como mariposa en celos al grito de "Andrés, Andrés! Sos mi ídoloooo!!!" Ok, Andrés nos cae bien a todos, pero naciste en un país que ha dado músicos y poetas de la talla de Charly García y Luis Alberto Spinetta. Ni los monos que seguían al Carpo le han gritado "sos mi ídolo" por temor a que Pappo los sodomizara con el mango de la SG Special.
4) Prenderte en el cantito "el que no salta es militar" cuando vivís en frente de la ESMA, sinceramente, no da. Dejáselos a los hijos de desaparecidos, a los familiares de víctimas, o al menos a los zurdos. Pero si salís de ahí, te subís al Audi que te regaló papi y te vas a hablar de lo copado que estuvo el recital de Andrés, mientras te clavas un trago en el bar mas top de Nuñez, permitime decirte que sos FLOR DE PELOTUDO.
5) Creeme, vengo de ver AC/DC en River y Charly en Velez. Esto, puntualmente y aunque lo digan vos y tus otros 6 compañeros del seven, no fue el mejor recital de rock del año.
Yo he ido a ver en los 90 a Andrés, y no éramos pocos. Llenábamos el Luna Park. De golpe, se me aconchetó bastante...Eso! Eso!!!
Andrés Calamaro se ha convertido en lo que determinado sector de la sociedad necesita escuchar para decir "¡Rockanrollennnene!".
Me fumo las puteadas (by Mrh)
Si tengo que clasificar: fui con mi novio rockerito, una amiga rollinga, y otra amiga fanática de Iván Noble. Los tres tienen igualmente bastante amplitud musical (manteniendo una línea, claro) y calle en diferentes tipos de recitales. Yo me considero inclasificable. Teniendo en cuenta que fui a recitales de: Silvio Rodriguez, Fito Paez, Serrat, Luis Miguel, Black Eyed Peas, Pimpinela, Miranda, La Vela Puerca, Ac/Dc, Alejandro Sanz (eeeejem…el autor de acá arriba podría hacerse cargo), Los Piojos, KT Tunstall, Los Nocheros, Divididos y tengo un pasado cumbiero que me condena y no niego en lo absoluto. Ambientes varios, me sobran. Ahora bien, lo del sábado no sabría con que compararlo… El público me superó.
Querida, por mucho que te pongas tacos y te pintes como una puerta ANDRÉS NO VA A LLEGAR A VERTE. Después de estar más de dos horitas esperando de pie vas a descubrir porque las zapatillas (o cualquier calzado cómodo) hubieran sido una mejor opción.
Queridos, si el artista al que estamos viendo está diciendo estupideces, por favor, no se las festejen. Es contraproducente, muchachos. Alentar la pelotudez genera aún más pelotudez y no quiero ser parte de esa bola de nieve, me avergüenza.
Tuve que contener las lágrimas porque era demasiado para mi: ¿tango?. ¿Quién fue el terrible hijo de puta que algún día le aconsejó “che Andrés, si cantás tango a la gente le va a encantar...”? O en caso que haya sido idea propia de Andrecito, ¿no hay nadie cerca como para que le avisen que la voz no le da? A tu hermano le pega mejor, corazón. Te banco en las tuyas, TUS canciones son hermosas, pero no seas así, no le hagas eso a nuestros oídos.
Andrés, 23 canciones (aunque me haya comido alguna que otra en la cuenta, seguiría quejándome) no es un buen número. Faltó, che.
Finalizando, usted joven, señor, señora, que alguna vez fue a un recital a campo (y me atrevo a decir que también yendo a platea alta puede darse la misma situación) cuando se sale, ¿qué es lo que más compra para beber? Agua, gaseosa, algo que sacie la sed. Sea por haber saltado o por el simple hecho de haber cantado muchas canciones, la garganta le pide algo para la sed, no te da ganas de tomar otra cosa. Para que noten la diferencia (y el agite) que hubo en el recital de Calamaro de ayer, TODAS las personas que iban a la par nuestra saliendo del Club Ciudad, compraban latitas de Nuñez Cristal y la tomaban canchereando felizmente. Que caretaje, mamita. Ah, perdón chicos, era sábado a la noche, claro, capaz las latitas eran lo que en mi barrio se le dice previa. Que tristes...

Y estas fueron las noticias. Buenas noches.