viernes, 29 de mayo de 2009

Escalones

La persona humana no se realiza en el aislamiento. Desde que nacemos vivimos vinculados a un grupo y en él desarrollamos nuestras capacidades. La comunicación constituye una dimensión clave de la existencia humana. Casi podríamos decir que la totalidad de nuestras actividades o son comunicación directa o se asientan sobre algún hecho de comunicación. Ahora bien, al hablar aquí de comunicación, no la entendemos como un simple fenómeno exterior de intercambio o relación, sino como una capacidad y una actitud básica en el ser del hombre.

Expresarse. Decir, demostrar, lo que uno quiere, desea, siente. Saber que te perciben, que te escuchan, que te prestan atención y viceversa. Enriquecerte o sumar (sea bueno o malo, sumar) del otro.

Me encanta escuchar. Pero el problema es que no sólo a la gente, sino también a mí misma. Cualquier nuevo medio de comunicación, de cualquier índole me parece genial. La gente tiene una ansiedad por expresarse, una presión por callarse, una tensión acumulada por limitarse. Como también, por otro lado, una sensación de falta de capacidad de manejar lo que dice, de extralimitarse, de no lograr nunca ser claro o darse a entender.

Podría encasillarme entre aquellos que dicen mucho aunque no tengan nada que decir. Que teorizan cuando las cosas no deberían de dar tantas vueltas. Es que, si estoy callada tengan miedo. O estoy inhibida, o me estoy quedando dormida o realmente me contengo de asesinarte. Pero fundamentalmente, me irrita la gente callada. La que parece que nunca tiene nada que decir, que no quiere expresar, que se niega, que se reserva, que se contiene, que se mantiene (y me da ganas de cachetear a quien no sabe discutir). Yo comprobé que cuando tengo algún problema, el inicio de la solución, el puntapié para lograr procesarlo, es decirlo. De la manera que se pueda, ni siquiera tengo que ser tan explícita o específica, pero de alguna forma canalizarlo. Es sano, es terapéutico. Expresarnos nos hace más humanos aún. Más reales.

El jueves mi vieja se reencontró con 4 amigas del secundario. Con cada una de ellas se ve más o menos seguido, pero individualmente (viven desparramadas por el mapamundi). Es la primera vez después de muchos años que se ven todas juntas. Fue un muy lindo encuentro y quien les escribe apareció casi al final para compartir con las chicas sesentonas un café y sacarles un par de fotos (mi vieja le puso onda, pero mi cámara la supera).

Una de ellas, despidiéndose, emocionadísima, me dijo:

- Eran épocas muy hermosas, yo tengo claro que no vuelven, que las superamos, pero las recuerdo siempre con muchísimo amor, nos teníamos una a la otra siempre, salíamos al recreo corriendo a sentarnos en los escaloncitos de la escalera, ¿te acordás?... Era perfecto, teníamos a alguien con quien llorar, y llorábamos tanto, porque nuestros padres eran injustos, porque nuestros hermanos eran crueles, porque la vida era horrible... Pero nos teníamos. Ahora todo es distinto, no creo que peor, distinto...

viernes, 22 de mayo de 2009

Azarosamente...

"...el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. (...) El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia. El hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre. Pero ¿qué queremos decir con esto, sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la piedra o la mesa? Pues queremos decir que el hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto, que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una pobredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser. No lo que querrá ser. Pues lo que entendemos ordinariamente por querer es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a lo que el hombre ha hecho de sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, más espontánea de lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es; yo opino que es real el motivo o causa del ser."

Jean-Paul Sartre, un loquito lindo.

Mientras...

Hace media hora terminé de ver El Mismo Amor, La Misma Lluvia. 22 pesos para darme cuenta que ya la había visto y, para mi pesar, recordaba la mayoría. Sólo queda una pequeña idea colgada de las paredes de mi cerebro: NO quiero morirme sin haber encontrado un amor para siempre. Échele la culpa al cine.



Es más, podría hasta darle flexibilidad a mi ilusión, y volviéndola más real decir: No pretendo siquiera un final feliz.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Corre, dijo la tortuga

Sabina sabe de eso de enfrentarse consigo mismo para contradecirse un poco.


MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com



"Corre" dijo la tortuga, "atrévete" dijo el cobarde, "estoy de vuelta" dijo un tipo que nunca fue a ninguna parte. "Sálvame" dijo el verdugo, "sé que has sido tú" dijo el culpable. "No me grites" dijo el sordo, "hoy es jueves" dijo el martes y tú no te perfumes con palabras para consolarme déjame sólo conmigo, con el íntimo enemigo que malvive de pensión en mi corazón, el receloso, el fugitivo, el más oscuro de los dos, el pariente pobre de la duda. El que nunca se desnuda si no me desnudo yo, el caprichoso, el orgulloso, el otro, el cómplice traidor.

A ti te estoy hablando, a ti, que nunca sigues mis consejos,
a ti te estoy gritando, a ti, que estás metido en mi pellejo,
a ti que estás llorando ahí, al otro lado del espejo,
a ti que no te debo, más que el empujón de anoche
que me llevó a escribir esta canción.

"No mientas" dijo el mentiroso, "buena suerte" dijo el gafe, "ocúpate del alma" dijo el gordo vendedor de carne, "pruébame" dijo el veneno, ámame como odian los amantes. "Drogas no", dijo el camello, "cuanto vales" dijo el ganster, apunto de rendirme estaba a un paso de quemar la naves, cuando al borde del camino, por dos veces el destino que hizo un guiño en forma de labios de mujer.

Nos invitas a una copa, yo te secaré el sudor, yo te abrazaré bajo la ropa. Quien va a dormir conmigo, "ni lo sueñes" contestó, una indignada, y otra encantada no dijo nada y sonrió.

lunes, 18 de mayo de 2009

Hasta luego, Mario

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Y de repente...

...abstraída por la ventanilla, volví y el bondi era sólo mío. En Paraguay al 1500 estaba solita con el chofer, en mi asiento preferido (el último de la fila de asientos de uno antes de la fila final). Tuve unas terribles ganas de gritarle "A todaaa maaaaarchaa choooofer! A Retiro sin paradaaaaaas!".

Y al 900 se subió un gil. Me cagó la exclusividad.

jueves, 7 de mayo de 2009

Besos de rottweiler

Ya me puse maricona ayer. Un par de charlas en el MSN bastaron para que me ponga sensible y pelotuda (al cuadrado). Tengo una capacidad impresionante de mutar las reacciones físicas provocadas por una etapa estresante. Como si cada vez que esté nerviosa, lo manifieste de maneras completamente diferentes. Sea con ira incontrolable algunas veces y verborragia hiriente, con miedo paralizante de tal magnitud que no pueda ni siquiera esbozar palabra, con revueltos en el estómago que hagan inminentes las ganas de vomitar, o con profunda angustia. Esta última nació anoche, es joven. Con ojos continuamente irritados, lágrimas fáciles, piel reseca y un dolor en la cabeza que se siente como un puntazo en el entrecejo (cómo por exceso gesto de "preocupada"). Ayudó el capítulo de Tratame Bien y un par de gritos incoherentes de papá cuando le pedí que me imprima un par de hojas a las 12 de la noche.

Hoy rendí el parcial práctico de una, dí una exposición oral en grupo en otra, y finalmente una pequeña reunión con nuestra "coordinadora" de equipo de la misma materia de la expo oral. Todo con un té y dos pedazos de torta comidos desde las 8.30 de la mañana. Todo horrible, todo molesto, todo incómodo, para todo me temblaban las piernas, y como hablaba recién con Guille, lo bueno es que al estar tan "frágil" sentí que todos los que me rodearon me mimaron de la forma que pudieron. Igual, aún remándola me sentí la totalidad del día como el orto.

15.30hs me liberaron. Despedí a K en Córdoba y Junín, y al darme vuelta para ver si podía cruzar me topé con la mirada de un can precioso que enseguida me notó y con total picardía tironeó a la dueña para acercárseme. 13 meses. Me saltó y me empezó a dar besos como si fuéramos amigos de toda la vida. La dueña una genia también. Yo había salido pensando que ni bien entre al 132, iba a buscar un asiento en el fondo para poder largar un llanto silencioso que me descargue de una vez por todos el día pedorro. Pero en mis planes no estaban los besos de un rottweiler.

lunes, 4 de mayo de 2009

Hoy cumpliría 80 años

Mozo!! Una palabra de aliento para la mesa 3

Agotada, semi apurada, me meto al Plaza del Carmen de Cabildo y Monroe. Con el saco puesto, por no llevarlo en la mano, tengo calor. Bueno, ya compré las entradas, ahora tengo que coordinar para volver a casa, hacer algo del trabajo, estudiar Régimen, etc, etc, etc. Ufff... Que calor... Me saco el saco. ¿Tendré una hebillita para el pelo en algún lado? Que buena onda, revuelvo y encuentro.

Mozo: - Ya estoy con vos eh...
Maruh: - Si, no hay problema, ¿me traerías la carta mientras?
Moza: - Dale

Y me la alcanza. Listo, licuado de tutti fruti con agua. $15 que los parió, bueno, si, llego. Uuuuh, el dentista, tenía que pedir turno... Revuelvo de nuevo en la mochila y encuentro un papel y una lapicera. Hola... eehh (no le quiero decir Cristina porque no me acuerdo si realmente se llama así)... te quería pedir un turno...". Gestito con la mano al mozo de "bancame un second". Corto.

Maruh: - Un licuado tutti fruti
Mozo: - ¿Con agua?
Maruh: - Si

Mando mensaje, si llega, me trae el licuado, le digo que me cobre, y listo, ya me libero y me voy, apuro un toque, bárbaro... Aaaaaaaah... Me apoyo en la mesa, con la cabeza sobre la mano derecha, me corro el flequillo y quedo estancada y tildada. Llega el mozo. Mientras me servía el licuado...

Mozo: - No te preocupes, a mi me dijo que te quiere.
Maruh: - ¿Qué?, ¿Quién?, ¿Por qué?
Mozo: - Jajaja, no, como estabas con cara de preocupada...
Maruh: - Aaaaah, no, estoy re cansada, son mis diez minutos del día con la mente en blanco...

domingo, 3 de mayo de 2009

El hombre-radio

Dedicado a Jmps que me re banca y alienta mis historias de tren.

Sábado. Volviendo de 4 horas de reunión con mi equipo de trabajo facultativo. Me subo al tren, consigo un asiento fabuloso y, de frente, en diagonal a donde yo estoy, contra la puerta se para un gordito con auriculares puestos y cara de pícaro. En menos de un minuto lo pude reconocer. EL HOMBRE-RADIO.

De esos que se conocen. Así como todos los que utilizamos este tren habitualmente conocemos al hombre-flauta, con sus dientes desparejos, pidiendo plata para ponerse ortodoncia, tocando "cuando los ángeles vienen marchando" en esas flautas de plástico de juguetería o vendiendo caramelos y chupetines. Gran valor de nuestro tren, ya que el día que llegó a juntar la plata para ponerse la ortodoncia siguió yendo al tren diciendo "¿se acuerda que pedía plata para arreglarme los dientes?, MIRENNNN" y abría la boca mostrando los aparatos. Un capo.

El hombre-radio es un gordito que, como ya habrán decifrado, canta. Ahora el punto importante de la cuestión es que canta MUY bien. Se compenetra y, hasta en estribillos muy jugados, los interpreta y sufre como buen artista. Se sabe muy bien la letra de las canciones, aunque obviamente, como hacemos todos los cantantes amateurs, peca al tirar a veces palabras por oído que no corresponden a la letra original. (Que el capo se haya cantado el reggaeton Dime Que Te Pasó COMPLETO, hasta con las partes super rápidas, se ha ganado mi admiración y la de más de un gil que al principio lo miraba con desprecio).

Del otro lado del pasillo de donde yo me ubicaba, había una chica con dos hijas chiquitas pero que caminaban y hablaban a la perfección. Pongamos que 6 y 8 años. Preciosas y muy inquietas. La mayor parte de la gente del vagón, entre avergonzados por la descarada actuación del señor, y asombrados por la buena calidad de afinación del gordito, nos sonreíamos y hasta más de uno burloso lo miraba mal. En el mejor momento del viaje, fue cuando la nena de 8 años, mientras nuestro hombre-radio seguía con su performance, se paró adelante de la madre y con su tono inocente y agudo, correspondiendo a la voz de su edad, le dijo:

- Mamá, ¿porqué te reís cuando él canta?

Aplausos!!.